1 pollo Manteca de cerdo derretida Aceite de oliva Una nuez de grasa Sal
Pimienta Unos berros o verduras
Modo de Preparación
Plato de todas las cocinas y manjar que seria difícil encontrar algún mortal que no haya comido de él.
Muchas fórmulas existen para condimentar el pollo, pero por encima de todas está el del asado, y aunque no hubiera más que ella, no por eso dejaría de ser el pollo asado el manjar siempre apetitoso, sano, fino y obligado en todas las mesas, con más frecuencia que otros.
Por estas y otras razones, el pollo que todo el mundo sabe asar, es muy raro comerlo bien asado.
Unas veces tiene la culpa el ave, otras el asador, y nunca el cocinero...que sabe asar.
El secreto está en el fuego, porque se ha de suponer que la mercancía es buena y ésta no la regalan, de modo que si se compra tiene que ser buena y estar en condiciones culinarias.
Se arregla y prepara bien el pollo, ensartándolo en la lanza del asador y atándole con bramantillo para que no se columpie y que las patas queden fijas, haciendo buena figura.
Se unta por fuera, sirviéndose para ello de un pincel de cocina, con manteca de cerdo derretida, o bien aceite de oliva caliente, y antes de atado y sujeto en el asador se le mete en su interior como el grueso de una nuez de la grasa que se emplee.
Se espolvorea con sal molida y una chispa de pimienta, y se asa a fuego vivo rápidamente y con mucho cuidado, porque el pollo bien asado debe estar dorado y no tener por dentro ni un poco de su carne de color sonrosado, toda debe estar completamente blanca.
El pollo asado se sirve solo, sin jugo alguno, y sobre un lecho de berros o de otra verdura verde y comestible, cruda, pero sin que sirva de guarnición para reforzar el plato, sino para adornarlo.
El pollo se puede asar también en cazuela o al horno.