50 mililitros de aceite de oliva.
3 dientes de ajo.
60 gramos de almendras.
3 gramos de azafrán.
1 cebolla mediana.
1 gallina de kilo y medio.
60 gramos de harina de trigo.
50 mililitros de vino de jerez.
40 gramos de manteca de cerdo.
3 gramos de pimienta.
3 gramos de sal.
2 yemas de huevo.
1 chorrito de zumo de limón exprimido.
Modo de Preparación
En primer lugar tenemos que limpiar muy bien la gallina, la troceamos y le echamos la sal y la pimienta que sea
necesaria.
Rebozamos los trozos de gallina en harina y freímos en una sartén con aceite de oliva y manteca de cerdo, hasta que estén bien dorados.
Los vamos colocando en una cazuela y reservamos.
En la grasa de freír nuestra gallina, freímos la cebolla que hemos picado previamente, las almendras y los dientes de ajo,
triturándolo todo en la batidora eléctrica, echándole un poco de azafrán molido.
En un cazo aparte ponemos el vino de jerez, lo ponemos en el fuego y dejamos que se evapore.
Lo mezclamos con todo lo anterior en nuestra cazuela, con dos cazos de caldo, y lo dejamos que cueza durante doce minutos aproximadamente.
Ahora nos queda agregar a nuestra cazuela donde están todos los ingredientes preparados la gallina y añadirla agua hirviendo hasta que la cubra por completo, procediendo a cocinarla a fuego lento hasta que veamos que esté tierna.
En un poco de agua fría con un chorrito de zumo de limón exprimido, disolvemos las yemas de huevo cocido y lo vertemos sobre nuestra gallina, apagando el fuego a continuación pasados cuatro minutos.
Buen provecho.