Mondar las manzanas y cortarlas a rajitas. Echarlas en una cazuela con el azúcar y el zumo de limón. Taparlas y dejarlas cocer a fuego muy suave, cuidando que el preparado no se caramelice. La cocción ha de ser lenta y regular durante 2 horas y media o tres horas. Pasarlo por el tamiz. Verterlo en frascos. La masa resultante es una pasta de frutas de un bonito color rosa.