Se cuecen hasta que se pongan duros unos huevos que luego se pelan y se dejan enfriar, partiéndolos entonces a lo largo y sirviéndolos sobre una ensalada rusa.
Sobre cada mitad de huevo se pone una cucharadita de caviar, es decir, de huevas de esturión, que es de todos los platos rusos el que más aceptación tiene en la cocina cosmopolita.
Se rodea la fuente con berros y se sirve frío.