Mantequilla fresca sin sal Huevos Sal Pimienta Perejil 1
cucharada de vinagre
Modo de Preparación
Plato clásico de la cocina francesa que se ha impuesto en todas partes. Se echa en una sartén un buen pedazo de mantequilla fresca sin sal, y se deja que tome color subido de caramelo. Se echan huevos (uno o dos por persona) con mucho cuidado y se sazonan con sal y un punto de pimienta. Cuando la clara está bien cuajada, y antes que lo esté la yema, se pasan juntos, haciéndolos deslizar suavemente de la sartén a una fuente; se vierte por encima la manteca y se espolvorea la superficie con un poco de perejil. En la misma sartén se calienta una cucharada de vinagre, que se echa también sobre los huevos como final.