1200 gramos de coliflor.
700 mililitros de leche.
2 cucharadas de harina.
50 mililitros de aceite de oliva.
30 gramos de queso.
40 gramos de mantequilla.
Modo de Preparación
Se escoge una coliflor fina y blanca y de un peso aproximado de un kilo doscientos gramos. Se le quitan las hojas verdes y troncos y sacando los tallos se pone a cocer en abundante agua hirviendo con sal hasta que se puedan atravesar
fácilmente los tallos con un alfiler. Entonces se pone a escurrir.
En un cazo se pone la mitad de la mantequilla y la harina se deja cocer, sin que tome color, y se incorpora poco a poco la leche hirviendo rápidamente para que no se hagan grumos; se deja cocer unos minutos y se separa del fuego. En una sartén se ponen los cincuenta mililitros de aceite de oliva, se calienta y se
fríe un ajo, que se saca una vez dorado. Se echa la coliflor, dejándola rehogar unos minutos. Se vierte en una fuente de porcelana o barro refractario y se cubre con bechamel hecha. Se rocía con la otra mitad de mantequilla derretida y se espolvorea de queso rallado. Se mete a horno fuerte, para que se gratine unos seis minutos.