600 gramos de garbanzos.
1 huevo.
1 cucharada de cebolla picada.
6 cucharadas de aceite de oliva.
2 cucharadas de vinagre.
2 tomates.
2 dientes de ajo.
1 rama de perejil.
2 cucharada de alcaparras.
1 trozo de hueso de jamón.
Laurel.
Sal.
Pimienta.
Modo de Preparación
Se ponen a remojo los garbanzos en un recipiente cubierto de agua templada y un puñado de sal.
Al día siguiente se pone un puchero con agua, una hoja de laurel, un trozo de cebolla y un hueso de jamón se acerca al fuego y cuando rompe el hervor se echan los garbanzos, previamente lavados con agua templada, Cuando rompe a hervir nuevamente se espuma con cuidado y se dejan cocer suavemente hasta que estén tiernos (se conoce que están tiernos cuando tienen el pico abierto).
Se quita el agua y se pone en una legumbrera, cubriéndolos con una salsa vinagreta echa del modo siguiente:
Se pone a cocer el huevo durante diez a doce minutos, se refresca en agua fría y se descascarilla, se saca la yema y se pone en un tazón, donde se bate, añadiéndole el aceite y el vinagre, y
agregándole la cebolla picadísima, ajo, perejil y alcaparras.
Se mezclan bien todos los ingredientes y se vierten encima de los garbanzos.