Cocer 100 gramos de azúcar con poquísima agua, hasta que haya adquirido color castaño muy oscuro; bañar en este momento el caramelo con media taza de agua caliente y mezclar bien para
desleír el azúcar. Continuar la cocción a calor muy suave, hasta completar la disolución del azúcar, pasarlo rápidamente por un colador de malla fina metálica y todavía caliente, y desde luego suficientemente líquido, verterlo en un recipiente de vidrio, tapando éste después. Se conserva largo tiempo. El caramelo, se emplea en cocina principalmente para colorear gelatinas y pastas, pero también para dar color a los caldos reducidos estofados y fondos oscuros.