1500 gramos de calabacines.
400 mililitros de aceite de oliva.
40 gramos de mantequilla.
400 mililitros de leche.
40 gramos de harina.
40 gramos de queso.
Modo de Preparación
Se cortan los calabacines, antes mondados, en rodajas del grueso de medio centímetro.
En una cacerola se pone el aceite, se acerca al fuego y cuando está caliente se echan los calabacines y un poco de sal; se tapan y se dejan hacer con el jugo que sueltan.
Cuando han consumido éste y están tiernos, se ponen en una fuente refractaria, se cubren de besamel, se espolvorean de queso rallado, se rocían con un poco de mantequilla derretida y se mete a horno fuerte unos minutos.
Cuando se dora la superficie se saca y se sirve en seguida en la misma fuente.
Para hacer la besamel, procedemos del modo siguiente:
En una sartén se pone la mantequilla y se agrega la harina, dejándola cocer un poco.
Antes de que tome color se echa la leche hirviendo y se mueve rápidamente con las varillas para evitar que se hagan grumos.
Se deja cocer muy despacio durante cinco minutos y se vierte sobre los calabacines.